viernes, 9 de mayo de 2008

QUE ES EL FUERO SINDICAL


Consiste en una “garantía con la que gozan algunos trabajadores de no ser despedidos, ni desmejorados en sus condiciones de trabajo, ni trasladados a otros establecimientos de la misma empresa o a un municipio distinto, sin justa causa, previamente calificada por el juez de trabajo.”

Es un privilegio de inmovilidad que no existe para ningún otro trabajador en Colombia, salvo para las mujeres en estado de embarazo. Es el único caso paralelo de estabilidad; del resto lo que existe es la libertad relativa de mover esos trabajadores de acuerdo a los reglamentos de trabajo y leyes ordinarias. La doctrina y la jurisprudencia han estudiado en forma diferente lo relacionado con el fuero sindical. Diversos conceptos se presentan, pero, en general, se considera esa institución laboral como un privile­gio que el Estado otorga a los dirigentes sindicales, con el fin de ga­rantizarles la estabilidad en el empleo. Amparados por esa garantía no pueden ser despedidos, trasladados a municipios diferentes o desmejo­rados en sus condiciones de trabajo sin causa justa previamente califi­cada por el juez laboral, como más adelante veremos. En nuestra le­gislación, no solo los directivos sindicales se encuentran protegidos por el fuero, sino que, además, también gozan de ese beneficio los miembros fundadores, los integrantes de la comisión de reclamos, etc., ya que de lo contrario se atentaría, por parte de los patronos, contra el derecho de asociación profesional. El fuero sindical, además de proteger a ciertos trabajadores sindicalizados en la permanencia de sus cargos, es un medio indispensable encaminado a garantizar la li­bertad sindical, base principal de la existencia del derecho de asocia­ción profesional.

En nuestra legislación se definió por primera vez el fuero sindical en el artículo 67 del Decreto 2353 de 1946, en la forma siguiente: "Se entiende por fuero sindical la protección especial que el Estado otorga a los miembros de todo sindicato en proceso de organización y de las directivas sindicales, y consiste en el derecho que les reconoce a no ser despedidos ni desmejorados en sus condiciones de trabajo, ni tras­lados a otros establecimientos de la misma empresa, o a un municipio distinto sin autorización del juez competente en los términos de la ley". Con posterioridad a la disposición anterior, el artículo 405 del Có­digo Sustantivo del Trabajo, reemplazado por el artículo 10 del decreto 204 de 1957, nos trae la definición siguiente sobre la institución comentada: "Se denomina «fuero sindical» la garantía de que gozan algunos trabajadores de no ser despedidos, ni desmejorados en sus condiciones de trabajo, ni traslados a otros establecimientos de la misma empresa o a un municipio distinto, sin justa causa, previamente calificada por el juez del trabajo".

Sobre la naturaleza jurídica del fuero sindical existen diferentes tesis expuestas por destacados tratadistas del derecho del trabajo. Algunos sostienen que el fuero sindical tiene como objetivo proteger al trabajador individualmente considerado, o sea, como persona natural, sujeto activo en el contrato individual de trabajo. Otros sostienen la tesis de que el amparo perseguido se refiere a la protección del sindicato como persona jurídica independiente de los miembros que lo forman. Y, finalmente, otros toman una tercera posición que aspira a conciliar las dos tesis anteriores.

La primera corriente, para sustentar sus argumentaciones, se remi­te a los textos legales; es la tesis legalista sobre el fuero sindical. Sus sostenedores estudian las fuentes legales que dieron origen a la institu­ción estudiada. Veamos: El artículo 18 del Decreto-Ley 2350 de 1944, reza: "La notificación que hagan los trabajadores en número suficiente... coloca a dichos trabajadores bajo la protección especial del Estado... El mismo amparo se establece en favor de los miembros de la junta directiva de todo sindicato". La ley 6a. de 1945 en su artí­culo 40 trata de "trabajadores y miembros de la junta". El artículo 67 del decreto número 2313 de 1946, ya transcrito anteriormente, trata de la protección que el Estado "otorga a los miembros de todo sindi­cato", y el artículo 405 del Código del Trabajo, al definir el fuero sindical, habla de "algunos trabajadores".
La otra tesis sostiene que el amparo del fuero sindical en verdad no va encaminado a proteger al individuo que forma parte de un sindica­to, sino a la defensa de las asociaciones profesionales, contra los pro­pósitos patronales de destruir esas organizaciones, ya que es una for­ma de garantizar la libertad de agremiación y darle, consecuentemen­te, una clara y definitiva estructura jurídica. Nuestra constitución nacional (artículo 39, inciso 4o) dice que "se reconoce a los representantes sindicales el fuero y las demás garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión" .
La tercera corriente, o intermedia, sostiene que los conceptos de las anteriores escuelas no se contradicen y que, por el contrario, se complementan. Afirma que el fuero sindical es una garantía tanto para los individuos o miembros que integran la asociación, como para el sindicato como persona jurídica. Es esta la doctrina de protección del Institución sindical. Si los individuos no fueran estables en el puesto que desempeñan, las asociaciones profesionales, carecerían de poder combativo para las reivindicaciones sociales; a su vez, sin la protección del sindicato, los miembros del mismo serían simples instrumentos a merced de los patronos, en su afán de destrucción de las organizaciones sindicales.